23 noviembre 2013

Himno a Príapo

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Priapum igitur primitius in mysteriis quasi patrem et auctorem omnium rerum nascentium et progenerandarum, i. e. symbolum omnis fecunditatis, coluerunt, quare eundem mysticis nominibus: Protogonum, Phanem, Ericapaeum in Orphicis hymnis invocatum videmus, et nominis ipsius etymologia indicare videtur Priapum esse semen.
J. E. Wernicke, De mytho Priapi, Priapeia, p. 41

Así pues, originalmente veneraron a Príapo en los misterios como padre y autor de todas las cosas que nacen y se engendran, es decir, como símbolo de toda fecundidad, por lo mismo que vemos que en los himnos órficos es llamado con los nombres místicos de Protógono, Fanes, Ericepeo, y la misma etimología del nombre parece indicar que Príapo es el semen

καὶ τῷ σπέρματί σου, ὅς ἐστι Χριστός.
Y a tu esperma, que es Cristo.
Et semini tuo, qui est Christus.
Y a tu semen, que es Cristo.
Gálatas, 3.16


ἐγὼ ἐν τῷ πατρί, καὶ ὁ πατὴρ ἐν ἐμοί
yo (existo) en el Padre, y el Padre en mí 
Juan, 14.10,11

καὶ οἱ προφῆται ἐπροφήτευον τῇ Βααλ
τῷ ξύλῳ εἶπαν ὅτι πατήρ μου εἶ σύ καὶ τῷ λίθῳ σὺ ἐγέννησάς με
y los profetas profetizaban en (nombre de) Baal

que dijeron al palo: Tú eres mi padre, y a la piedra: Tú me has engendrado
Jeremías, 2.8,27


... Priapum maluit esse deum. C’est celui-là qu’on peut bien appeler Dieu le père.
D’Alambert, Correspondance avec Voltaire, 8-10-1760.

... Priapum maluit esse deum.* Este es el que bien puede llamarse Dios el padre.

*Horacio, Sátira I, 8:
Antes yo era un tronco de higuera, un leño inútil,
cuando un artesano, dudoso de si haría un escaño o
un Príapo,
prefirió que fuera un dios.

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           Corpus Inscriptionum Latinarum, 14, 3565
          
         
           Salve, sancte pater Priape rerum,
           salve, da mihi floridam iuventam,
           da mihi ut pueris et ut puellis
           fascino placeam bonis procaci
           lusibusque frequentibus iocisque
           dissipem curas animo nocentes
           nec gravem timeam nimis senectam,
           angar haud miserae pavore mortis
           quae ad domus trahet invidas Averni
    10   fabulas manes ubi rex coercet,
           unde fata negant redire quemquam.
           Salve, sancte pater Priape, salve.
     
           Convenite simul quot estis omnes,
           quae sacrum colitis nemus puellae,
           quae sacras colitis aquas puellae,
           convenite quot estis atque bello
           voci dicite blandula Priapo:
           Salve, sancte pater Priape rerum.
           Inguini oscula figite inde mille
    20   fascinum bene olentibus coronis
           cingite illi iterumque dicite omnes:
           Salve, sancte pater Priape rerum.
           Nam malos arcens homines cruentos,
           ire per silvas dat ille vobis
           perque opaca silentia incruenta,
           ille fontibus arcet et scelestos
           improbo pede qui sacros liquores
           transeunt faciuntque turbulentos
           qui lavantque manus nec ante multa
    30   invocant prece vos, deae puellae.
           O Priape, fave alme, dicite omnes,
           salve, sancte pater Priape, salve.

           O Priape potens amice, salve,
           seu cupis genitor vocari et auctor
           orbis aut physis ipsa Panque, salve.
           Namque concipitur tuo vigore
           quod solum replet aethera atque pontum.
           Ergo salve, Priape, salve sancte.
           Saeva Iupiter ipse te volente
    40   ultro fulmina ponit atque sedes
           lucidas cupidus suas relinquit.
           Te Venus bona, fervidus Cupido,
           Gratia et geminae colunt sorores
           atque laetitiae dator Lyaeus.
           Namque te sine nec Venus probatur,
           Gratiae illepidae, Cupido, Bacchus.
           O Priape potens amice, salve.
           Te vocant prece virgines pudicae,
           zonulam ut solvas diu ligatam,
    50   teque nupta vocat sit ut marito
           nervus saepe rigens potensque semper.
           Salve, sancte pater Priape, salve.



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He reunido en esta página, aparte de mi propia traducción de este bello himno a Príapo, nueve traducciones más (dos en portugués, dos en italiano, dos en francés, dos en inglés, y una en alemán, en este orden), para que el lector interesado pueda compararlas con el texto original. En algunos casos, que he señalado con un asterisco, el texto de la traducción está en prosa, pero lo he dispuesto según el orden de los versos.

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          Salve, Príapo, santo, padre del mundo,
          salve, dame la florida juventud,
          dame que a los chicos y chicas buenos
          complazca con un falo procaz,
          y que con juegos y diversiones frecuentes
          disipe las preocupaciones que dañan el ánimo;
          que no tema demasiado la pesada vejez,
          que no sea angustiado por el pavor de la mísera muerte
          que lleva a las moradas odiosas del Averno,
          donde (dicen) las fábulas que el Rey aprisiona a los Manes,
          donde los hados niegan regresar a alguno.
          Salve, Príapo, santo, padre, salve.

          Venid juntas todas cuantas sois,
          muchachas que veneráis el bosque sagrado,
          muchachas que veneráis las aguas sagradas,
          venid cuantas sois,
          y con dulce voz decid al bello Príapo:
          Salve, Príapo, santo, padre del mundo.
          Besad el sexo,
          después ceñid bien el falo con mil coronas olorosas,
          y de nuevo decidle todas:
          Salve, Príapo, santo, padre del mundo.
          Porque alejando a los malos hombres cruentos,
          él os permite ir por las selvas
          y por los sombríos silencios incruentos,
          y él aleja de las fuentes a los malvados
          que con infame pie pasan los arroyos sagrados,
          y los hacen turbulentos,
          y que se lavan las manos y antes no os invocan
          con mucha plegaria, diosas muchachas.
          Decid todas: Oh Príapo fecundo, sé propicio,
          salve, Príapo, santo, padre, salve.

          Oh Príapo, potente amigo, salve.
          Ya sea que desees ser llamado genitor y autor
          del mundo, o naturaleza misma, y Pan, salve.
          Porque con tu vigor es concebido
          lo que llena el suelo, el aire y el mar.
          Así pues, salve, Príapo, salve, santo.
          El mismo Júpiter, si tú quieres,
          pone a otro lado los violentos rayos,
          y deseoso deja sus lucientes sedes.
          La buena Venus, el férvido Cupido,
          la Gracia, y (sus) hermanas gemelas te veneran,
          y Lyaeo, el dador de alegría.
          Porque sin ti Venus no es apreciada,
          las Gracias, Cupido, Baco, sin atractivo.
          Oh Príapo, potente amigo, salve.
          Te invocan con plegaria las vírgenes púdicas,
          para que desates el cinto largo tiempo atado.
          Y la casada te invoca para que el miembro del marido
          esté con frecuencia erecto y siempre potente.
          Salve, Príapo, santo, padre, salve.

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Notas

Por fidelidad al texto, he dejado sin traducir las palabras latinas que están en el diccionario español, como pavore, cruentos, turbulentos, aunque no siempre (improbo, prece—singular).
Verso 1: He traducido rerum, de las cosas, como mundo, porque esta es la primera acepción que recoge el diccionario de la RAE: Conjunto de todas las cosas creadas, y porque en el verso 34 Príapo es llamado auctor orbis, autor del mundo (así como Jesús es llamado autor de la vida, auctorem vitæ Hechos, 3.15—, es decir, genitor). Como el lector puede observar, también las versiones inglesa y alemana lo traducen así.
Verso 10: La expresión fabulas manes es de traducción incierta.
El rey (rex) es Plutón, como traduce la versión francesa anónima, de 1843.
Verso 19: Sobre el significado de la palabra inguen, ver: Enrique Montero Cartelle, El latín erótico: aspectos léxicos y literarios.
Verso 31: la palabra alme, de almus (y esta de alo: alimentar, nutrir. La fiesta en honor de Ceres y Baco se llamaba Aloa) tiene varios significados, y se puede traducir también como nutricio, benéfico, hermoso, fértil. La expresión del verso es parecida a alma Ceres, o alma Venus que utilizan los poetas clásicos.
Verso 44: Lyaeo es uno de los epítetos de Dioniso: el que desata, o, el que libera (de λύω).



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          Falo no jardim: Priapéia grega, priapéia latina   (João Angelo Oliva Neto)


          Salve, Priapo, santo pai de tudo!
          Salve! Dá-me a florida juventude,
          dá-me que eu possa dar prazer, com falo
          resoluto, a meninos e meninas,
          e con gostosos jogos, brincadeiras
          dissipe as aflições malsãs ao espírito;
          e que eu não tema o peso da velhice
          nem me orpima o pavor da triste morte
          que leva à ínvida morada —o Averno—
          onde o rei pune as manes, meras falas,
          e de onde o fado diz ninguém voltou
          jamais. Salve, Priapo, santo pai,
          salve! E quantas sois, todas, vinde juntas,
          meninas que habitais as sacras águas,
          quantas sois, vinde juntas e dizei
          a Priapo tão belo em branda voz:
          “Salve, Priapo, santo pai de tudo”,
          em seu sexo mil beijos aplicai
          e o falo com guirlandas bem cheirosas
          coroai e outra vez, todas, dizei:
          “Salve, Priapo, santo pai de tudo”,
          pois afastando os homens maus, cruéis,
          ele vós dá andar pelas florestas,
          por umbrosos silêncios, sem maldade;
          das fontes ele afasta os celerados
          que com impuro pé as águas sacras
          atravessam e tornam turbulentas,
          que lavam lá as mãos, meninas deusas,
          sem antes invocar-vos com sua prece.
          “Salve, nutriz Priapo”, todas vós
          dizei, “Salve, Priapo, santo pai”.
          Ó Priapo, potente amigo, salve!,
          ou queres ser chamado Genitor
          e Autor do mundo, a própia Natureza
          e Pã. Salve!, pois teu vigor concebe
          tudo que ocupa o chão, o ar e o mar.
          Então, salve, Priapo, salve, ó santo!
          Se é teu querer, depõe o próprio Júpiter
          o horrendo raio e cheio de desejo
          deixa sua morada luminosa.
          A ti cultua Vênus boa e o férvido
          Cupido, as Graças, irmãs gêmeas, mais
          Lieu, que dá as alegrias, pois
          sem ti nem Vènus é querida, e as Graças,
          Cupido e Baco já não têm encanto.
          Ó Priapo, potente amigo, salve!
          Em prece invocam-te pudicas virgens
          pr’a que soltes o cinto atado há muito,
          e a noiva invoca-te p’ra que ao marido
          o nervo seja duro e bem potente.
          Salve, ó pai, santo pai Priapo, salve.



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          Priapo, um deus sui generis   (Airto Ceolin Montagner)


          Salve, Priapo, santo pai das coisas,
          salve! dá-me a brilhante juventude,
          dá-ma, para que aos bons meninos e meninas
          eu agrade com meu fascínio insolente
          e, com namoros e jogos freqüentes,
          eu dissipe os tormentos de amor nocivos ao meu espírito
          e não tema a excessivamente dura velhice,
          nem me angustie com o pavor da mísera morte
          que me arrastará às hostis moradas do Averno,
          onde o rei encerra as sombras das almas dos mortos,
          donde os fados negam que alguém retorne.
          Salve, santo pai Priapo, salve!
          Reuni-vos todas quantas sois,
          ó donzelas que cultivais o bosque sagrado,
          que cultivais as águas sagradas!
          reuni-vos quantas sois e dizei ao poderoso Priapo
          com voz suavíssima:
          “Salve, Priapo, santo pai das coisas!”.
          Cravai em seguida mil beijos na sua virilha,
          cingi-lhe bem o falo do coroas perfumadas
          e de novo dizei todas:
          “Salve, Priapo, santo pai das coisas!”,
          pois defendendo-vos dos sangrentos homens maus
          ele consente que ides pelos bosques
          e pelas sombrias estradas silentes e calmas;
          ele afasta das fontes também os ímpios
          e os sacrílegos de impudente pé,
          os que ultrapassam os fluidos sagrados e os tornam turvos,
          e os que lavam as mãos e nem vos invocam
          com ligeira prece, ó divinas donzelas!
          Dizei todas: “Ó Priapo, sê propício, salve!”
          “Ó Priapo, santo pai Priapo, salve!”
          ó Priapo, potente amigo, salve!
          ou se desejas ser chamado de pai e criador
          do mundo ou de própria natureza e Pan, salve!
          pois pelo teu vigor é concebido
          aquilo que enche o solo, os céus e o mar.
          Salve, portanto, Priapo, salve, santo!
          Se o desejas, o próprio Júpiter põe
          de lado seus raios cruéis
          e Cupido abandona sua brilhante morada.
          Honram-te a boa Vênus, o férvido Cupido,
          as gêmeas irmãs, as Graças, e Lieu, dispensador de alegria,
          pois sem ti nem se satisfaz Vênus,
          as Graças ficam sem graça, Cupido e Baco, desagradáveis.
          Ó Priapo, potente amigo, salve!
          Invocam-te com sua prece as virgens pudicas
          para que tu desates o pequeno cinto há muito tempo atado
          e te suplica a esposa para que o nervo do esposo
          esteja muitas vezes rígido e sempre potente:
          “Salve, santo pai Priapo, salve!”



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          Carmi priapei   (Lucio Mariani)


          Salute, santo Priapo padre della vita. Salute.
          Dammi gagliardo il vigore giovanile,
          fa’ che a ragazze ed a ragazzi belli
          io piaccia per la verga proterva,
          e che in sollazzi e in ripetuti svaghi
          sperda gli affanni al cuore mio dannosi,
          troppo non tema la dura vecchiaia,
          né m’affligga al terrore della povera morte
          che ci trascinerà alle livide case dell’Averno,
          dove il re stringe il vano regno d’ombre
          e donde i fati negano a ognuno di tornare.
          Salute, Priapo padre santo, salute.
          Adunatevi tutte quante insieme
          fanciulle che abitate el bosco sacro
          fanciulle che abitate le acque sacre
          venite quante siete e al poderoso Priapo
          recitate con voce soavissima:
          «Salute, santo Priapo padre della vita».
          Quindi imprimete mille baci all’inguine,
          cingetegli la stanga di corone
          profumate e tornate tutte a dire:
          «Salute, santo Priapo padre della vita».
          È lui invero che vi protegge da uomini efferati
          e vi consente di girar pei boschi
          e per le ombrose vie silenti e quiete;
          ancora lui allontana dalle fonti gli empi
          che le acque venerabili, con sacrilego piede
          traversando, intorbidiscono,
          e quelli che monde le mani dopo una preghiera
          sbrigativa, vi invocano, o divine fanciulle.
          Dite tutte: «Siaci propizio, o Priapo fecondo».
          «Salute, Priapo padre santo, salute».
          O Priapo patrono onnipotente, salute a te,
          voglia esser tu chiamato con il nome di padre e creatore
          del mondo o con quello di natura, salute a te.
          Poiché da tua sostanza viene concepito
          ciò che popola terre, cieli e mare.
          Salute dunque, salute Priapo santo.
          Se tu lo vuoi Giove stesso accantona
          le tremende saette e Cupido
          abbandona le sideree sue sedi.
          Ti onorano la bella Venere e il fervido
          Cupido, e le sorelle Grazie
          e Lieo, dispensator di gioie.
          Perché senza di te non si soddisfa Venere
          e delle Grazie, di Bacco e di Cupido viene meno lo spirito.
          O Priapo, patrono onnipotente, salute a te.
          T’invocano pregando le vergini pudiche
          perché tu sleghi il cinto troppo a lungo annodato,
          ti supplica la sposa che il marito stia
          sempre gagliardo il nerbo e spesso ritto.
          Salute, Priapo padre santo, a te salute.



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          Camina priapea *  (Edoardo Mori)


          Salve, o sacro Priapo dio delle cose.
          Salve, dammi la florida gioventù,
          Fa’ si che il mio membro procace
          piaccia ai bei ragazzi e alle belle ragazze
          e che i miei frequenti giochi e scherzi
          facciano sparire le preoccupazioni che rovinano l’animo.
          E che non debba troppo temere la molesta vecchiaia
          o la paura della trista morte che ci trascinerà
          alla dimora invidiosa dell’Averno
          dove il re rinchiude le ombre dei morti
          e dove si dice che nessuno mai ritorni.
          Salve o sacro Priapo dio delle cose.
          Raccoglietevi qui tutte assieme,
          ragazze che onorate il sacro bosco
          e le sacre acque,
          venite qui e cantate con voce
          melodiosa al potente Priapo:
          Salve, o sacro Priapo dio delle cose.
          Poi date mille baci al suo membro
          e cingetelo con corone profumate
          e di nuovo cantate in coro:
          Salve o sacro Priapo dio delle cose.
          Perché egli tenendo lontani gli uomini malvagi e sanguinari,
          vi consente di andare sicure per i boschi
          e per le ombrose strade silenziose e sicure.
          Egli tiene lontani dalle fonti quegli scellerati
          che attraversano con immondo piede
          le sacre acque e le rendono torbide,
          che ci si lavano le mani e che prima non vi invocano,
          o divine fanciulle, con molte preghiere.
          Dite tutte in coro: O Priapo, siaci favorevole.
          Salve, o sacro Priapo dio delle cose.
          O Priapo, potente amico, salve,
          sia che tu voglia essere detto il creatore del mondo
          o della sua natura stessa, o Pan, salve.
          Perché per la tua forza è creato
          tutto ciò che riempie la terra e l’aria e il mare.
          Perciò salve, o santo Priapo, salve.
          Se tu lo chiedi lo stesso dio Giove
          depone i suoi fulmini crudeli
          e spinto dalla lascivia lascia le sue brillanti dimore.
          Tu sei onorato dalla buona Venere, dal fervido Cupido,
          dalle tre sorelle Grazie,
          da Lieo, dispensatore di gioia.
          Perché senza te neppure Venere ci soddisfa,
          né le Grazie sono graziose, né piacciono Bacco e Cupido.
          O Priapo, potente amico, salve.
          Ti invocano nella loro preghiera le vergini pudiche
          perché tu sciolga il nodo della loro cintura troppo a lungo legata;
          te invoca la sposa perché il marito abbia
          spesso il membro duro e sia sempre potente.
          Salve, o sacro Priapo dio delle cose.



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          Toutes les épigrammes de Martial, III *


          Salut, Priape, dieu saint, père de la nature, salut!
          Accorde à mes vœux une jeunesse vigoureuse;
          donne-moi le quadruple talent de plaire aux jeunes garçons et aux jeunes filles
          bien intentionnés, à l’aide d’un fascinum gaillard;
          de chasser, par des jeux et des ris fréquemment répétés,
          les soucis que sont la mort de l’âme;
          de ne pas trop redouter l’importune vieillesse;
          et de mépriser la peur de cette misérable mort,
          qui nous traîne aux sombres demeures de l’Averne.
          où Pluton retient les mânes fabuleux,
          et d’où les destins ne veulent pas qu'on revienne.
          Salut, Priape, dieu saint, père de la nature!
          Rassemblez-vous ici, toutes tant que vous êtes,
          jeunes nymphes qui habitez les bois sacrés,
          jeunes divinités que peuples les eaux,
          rassembles-vous ici,
          et, d’une voix tendre, criez au bienfaisant Priape:
          Salut, Priape, dieu saint, père de la nature!
          Couvrez de baisers son inguen vénérable,
          couronnez son fascinum de mille bouquets odorans,
          et répétez en chœur:
          Salut, Priape, dieu saint, père de la nature!
          Car, c’est lui qui en éloignant les hommes méchants et sanguinaires,
          empêche que vos promenades à travers les bois
          et leur épais silence ne soient ensanglantées;
          c’est lui qui interdit l’abord de vos fontaines à ces êtres pervers,
          qui ne mettent le pied dans vos eaux sacrées
          que pour les troubler;
          qui s’y lavent les mains avant de vous avoir,
          ô Déesses, implorées long-temps.
          Répétez donc toutes: O bienfaisant Priape, viens à notre aide!
          Salut, Priape, dieu saint, salut!
          O Priape, ami plein de puissance, salut!
          qu’on t’appelle, à ton gré, Père et auteur de l’univers,
          ou Nature, ou Dieu Pan, salut!
          car, c’est ta vigueur qui engendre
          tout ce qui remplit le ciel, la terre et les mers.
          Salut donc, Priape, salut, dieu saint!
          Jupiter lui-même, à ta voix,
          dépose volontairement ses foudres redoutables,
          et abandonne, le cœur plein de désirs, le céleste séjour.
          Tu es chéri de l’aimable Vénus, du bouillant Cupidon,
          d’une des Grâces et de ses deux sœurs,
          de Bacchus qui nous met tous en train.
          Car, sans toi, Vénus n’a plus le don de plaire,
          les Grâces sont sans charmes, ainsi que Cupidon et Bacchus.
          O Priape, ami plein de puissance, salut!
          C’est à toi que le vierges pudiques adressent leur prière,
          pour que tu délies leur ceinture quand elles la portent depuis trop long-temps;
          c’est toi qu’invoque aussi la jeune mariée pour que le nerf de son mari
          soit toujours tendu et toujours vigoureux.
          Salut, Priape, dieu saint, salut!


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          Éléments pour une analyse de Priape chez Justin le Gnostique * (Maurice Olender)


          Salut, saint père de la Nature, ô Priape,
          salut, accorde-moi une jeunesse florissante,
          accorde-moi que je plaise, tant aux garçons qu’aux belles jeunes filles,
          par mon phallus provocant,
          et que je chasse, par des jeux fréquents et des propos badins,
          les soucis qui accablent l’esprit.
          Que je ne craigne pas trop la vieillesse pénible
          et que je ne sois point du tout angoissé par l’effroi d’une mort misérable,
          mort qui m’entraînera vers les demeures odieuses de l’Averne
          où le roi maintient les mânes qui ne sont que fables,
          lieu d’ou les destins affirment qu’on ne peut revenir.
          Salut, ô saint pére Priape, salut.
          Rassemblez-vous, toutes, tant que vous êtes,
          jeunes filles qui vénérez le bois sacré,
          et vous, jeunes filles qui vénérez les eaux sacrées,
          rassemblez-vous toutes, tant que vous êtes
          et dites au charmant Priape d’une voix flatteuse:
          Salut, ô saint père de la Nature, Priape.
          Embrassez le phallus de Priape,
          ensuite entourez ce membre de mille couronnes qui sentent bon
          et de nouveau dites-lui toutes ensemble:
          Salut, ô saint père de la Nature, Priape.
          En effet, il tient à l’écart les hommes méchants et cruels,
          il vous permet d’aller par les forêts,
          à travers le silence de l’ombre paisible;
          ce dieu éloigne des sources également les criminels
          qui, par leur marche, souillent, en les franchissant,
          les ruisseaux sacrés et les rendent troubles
          en s’y lavant les mains et qui ne vous invoquent pas d’abord
          dans une longue prière, vous, les déesses Nymphes.
          Dites toutes, ô Priape, protège-nous, père nourricier,
          salut, saint père Priape, salut.
          Ô Priape, ami puissant, salut.
          Soit que tu désires être invoqué comme créateur et auteur du monde
          ou que tu préfères être appelé Nature en personne et Pan, salut.
          En effet, c’est grâce à ta vigueur que sont conçues
          les choses qui remplissent la terre, le ciel et la mer.
          Donc, salut, saint Priape, salut.
          Jupiter en personne, toi le voulant,
          dépose spontanément ses foudres cruels
          et, de désir, il abandonne son séjour lumineux.
          C’est toi que vénèrent la bonne Vénus, l’ardent Cupidon,
          la Grâce et ses deux Sœurs,
          ainsi que Bacchus dispensateur de la joie.
          En effet, sans toi il n’y a plus de Vénus,
          et les Grâces se font disgracieuses, il n’y a plus ni Cupidon ni Bacchus.
          Ô Priape, ami puissant, salut.
          C’est toi qu'invoquent les vierges pudiques dans leurs prières
          afin que tu dénoues leur ceinture attachée depuis longtemps,
          et c’est toi qu’invoque l’épouse afin que son mari
          ait la verge souvent raide et toujours puissante.
          Salut, saint père, ô Priape, salut.



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          Priapea  (W. H. Parker)


          Priapus, of all things holy father, hail!
          Give me of blooming youth the well-loved joys,
          that I may pleasing be to girls and boys
          with virile member; also that I may
          with them amusing games for ever play;
          and from my mind those cares and worries keep
          that are the mortal enemies of sleep;
          and let me not of old age live in dread,
          nor fear because one day I shall be dead
          and carried off in coffin or in urn,
          to there from whence no traveller may return.
          Hail, hail, Priapus, holy father, hail!
          Come all you nymphs, how many you may be,
          whether you dwell in sacred grove or, free,
          among the holy waters have your seat,
          here congregate, and with your voices sweet,
          fair blandishments pray to Priapus give,
          the holy father of all things that live!
          A thousand kisses on his privates plant,
          and fragrant garlands to his member grant;
          and all of you again to him then sing:
          Priapus, father, god of everything!
          He undertakes these woods around to guard,
          ensuring peace and quiet are not marred,
          by wild or wicked men who lack restraint;
          he takes care too, lest evil men should taint
          the sacred waters, and their calm demean
          by walking through them with their feet unclean,
          who take it on themselves to wash their hands
          without first honouring you, girl-goddess bands.
          Now all, with seemly grace, to him then sing:
          Priapus, father, god of everything!
          Priapus lord, for virile force so famed,
          preferest thou the father to be named
          of all the world? Or called great Pan?
          Indeed, without thy vigour no one can
          Imagine life on earth, in air, in sea.
          Priapus holy, greetings then to thee!
          At thy caprice great Jove will leave alone
          his awesome thunderbolts, and from his throne
          resplendent hasten down, drawn by desire;
          and Venus bright, and Cupid full of fire,
          and those sisters fair, the Graces three,
          and Bacchus who brings joy — all cherish thee!
          without thy power, Venus and all the rest —
          the Graces, Cupid, Bacchus — lose their zest.
          Priapus lord, of potency the friend,
          to whom chaste maidens fervent prayers do send
          that girdles, too long fastened, be untied.
          To thee prays too the newly-wedded bride
          her husband's manliness may never fail.
          Hail, hail, Priapus, holy father, hail!



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          Musa Lapidaria * (Edward Courtney)


          Hail, Priapus, holy father of the world,
          hail. Grant to me flourishing youth,
          grant that with my rampant phallus
          I may find favour with boys and girls,
          and that with constant sport and revelry
          I may dispel the worries that gnaw at the mind
          and may not be over-fearful of oppressive old age,
          may not be tormented by terror of wretched death,
          which will drag me to the grudging abodes of Avernus,
          where the spirits of which legend tells are constrained by their king,
          whence destiny forbids return to anyone.
          Hail, holy father Priapus, hail.
          Assemble together, each and every one of you,
          you lasses who dwell in the sacred grove
          and the sacred waters,
          assemble all and in winning tones
          say to handsome Priapus
           ‘Hail, Priapus, holy father of the world’.
          Next fasten a thousand kisses on his crotch,
          gird his phallus with fragrant garlands
          and again all say
           ‘Hail, Priapus, holy father of the world’.
          For he, warding off wicked blood-stained men,
          enables you to go through the woods
          and the shady silences undefiled by blood,
          and he excludes from the springs criminals
          who pass through the sacred waters
          with wicked feet and make them muddy,
          who wash their hands without previously calling on you,
          youthful goddesses, with many a prayer.
          All of you say ‘Kindly Priapus, show favour;
          hail, holy father Priapus, hail’.
          Priapus, potent friend, hail,
          whether you desire to be called parent
          and origin of the world or nature itself and Pan, hail.
          For it is through your potency that everything is conceived
          that fills sky, sea and land.
          Therefore hail, Priapus, holy one.
          At your will Jupiter himself
          spontaneously lays down his fierce thunderbolts
          and in lust abandons his bright abode;
          fair Venus, hot-blooded Cupid,
          the three Graces,
          Lyaeus who grants joy honour you,
          for without you Venus does not win favour,
          the Graces, Cupid, Bacchus lose their charm.
          Priapus, potent friend, hail.
          Chaste maidens call on you in prayer
          that you untie their girdle long knotted,
          and married women call on you that their husbands
          have pricks often erect and always potent.
          Hail, holy father Priapus, hail.



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          Carmina priapea   (Bernhard Kytzler)


          Heil dir, heilger Priapus, Weltallvater,
          heil dir! Blühende Jugend woll mir schenken,
          woll mir schenken, daß Burschen ich und Mädchen
          wohlgefalle mit meinem dreisten Schwanze,
          daß ich ihnen mit Spielen und mit Spaßen
          alle Sorgen aus ihrer Seele banne,
          nicht so sehr auch das bittre Alter fürchte,
          nicht bedrängt bin von Angst vorm argen Tode,
          der in scheelen Avernus' Haus uns ziehet,
          wo der König beherrscht formlose Seelen
          und aus welchem die Rückkekhr nicht vergönnt ist.
          Heil dir, heilger Priapus, Vater, heil dir!
          Kommet alle herbei, o kommet alle,
          Nymphen, die ihr den heilgen Hain bewohnet,
          Nymphen, die ihr in heilgen Quellen wohnet,
          kommet alle herbei und preist den schönen
          Gott Priapus mit süß beredter Stimme:
          heil dir, heilger Priapus, Weltallvater!
          Und bedecket sein Glied mit tausend Küssen,
          und mit duftenden Kränzen schmückt die Rute
          ihm, und wieder erhebt dann eure Stimme:
          heil dir, heilger Priapus, Weltallwavater!
          Den gemeinen und bösen Menschen wehrend,
          schenkt er euch in den Wäldern zu lustwandeln
          und durch friedliche, schattenreiche Stille,
          die Verworfnen hält er den Quellen ferne;
          die mit frevelndem Fuße heilge Wasser
          überschreiten und trübe machen wollen,
          die zuvor nicht die Hände waschen, ehe
          euch, ihr göttlichen Nymphen, sie beschwören.
          «O Priapus, gewähr es, Hehrer», rufet,
          «heil dir, heilger Priapus, Vater heil dir!»
          O Priapus, allmächtger Freund du, heil dir,
          ob Erzeuger du heißen willst, ob Schöpfer
          dieser Erde, Natur und Pan auch, heil dir!
          Deinen Kräften verdanken wir die Dinge,
          welche Erde erfüllen, Meer und Himmel.
          Darum heil dir, Priapus, heilger, heil dir!
          Und auch Jupiter gern auf deinen Wunsch hin
          seine Blitze, die wilden, aus der Hand legt
          und gelüstig vom Strahlenthrone aufsteht.
          Dich der glühnde Cupido und die gute
          Venus ehren, die Grazie samt beiden
          Schwestern auch und Lyaeus, Freudenbringer.
          Weil doch ohne dich Venus nicht gefällt, nicht
          dreiste Grazien, Bacchus und Cupido.
          O Priapus, allmächtger Freund du, heil dir!
          Dich mit Bitten die keuschen Jungfraun rufen,
          daß du endlich den strengen Gürtel lösest,
          dich auch rufet die Gattin, daß dem Gatten
          oft der Nerv sich erhebe, immer stark sei.
          Heil dir, heilger Priapus, Vater, heil dir!


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En esta página, príapos itifálicos, llamados palad khik, típicos de Tailandia,  y diversos príapos, que se vendían por internet, o que se encuentran en distintos museos. Contando de arriba abajo: en Colchester Castle museum (nº 3), en el Museo Arqueológico de Nápoles (nº 4), en el J. Paul Getty Museum (nº 8), y en el Altes Museum de Berlín (nº 19 y 20). Sobre estas líneas, Príapo en un intaglio, y en una réplica de una moneda de Heliogábalo.

Antonio M. Fuentes, noviembre de 2013.
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