08 mayo 2008

Falo solar y paternidad espiritual




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de caelo supra splendorem solis circumfulsisse me
a mi alrededor brilló una Luz del cielo más que el resplandor del Sol
Hechos
26.13

qui solus habet immortalitatem, et lucem inhabitat inaccessibilem

el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible
1 Timoteo 6.16


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El semen es una fuente de luz y, con frecuencia, es equiparado al Sol o, como Semen Solar, asimilado al principio creador de todo el universo. Cuando un humano emite semen en una matriz, en realidad es el Sol quien eyacula, según dicen las antiguas escrituras. Además, esta luz solar es identificada con el espíritu inmortal que habita dentro del corazón humano. Aquellos yoguis que exprerimentan la Verdad ven el espíritu solar revestido de brillantes halos de luz, que es más radiante que la del Sol y la Luna. De la cabeza de los yoguis hindúes y de los santos asciende una llama que envuelve sus cuerpos con un nimbo de luz. Toda esta luminosisdad es posible porque la luz se genera del poder del semen. La luminosidad es el estado natural y original del semen.
James N. Powell, Eros y energía, pág. 134



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semen patris omnium, id est Spiritus Dei
el semen del Padre de todos, esto es, el Espíritu de Dios

San Ireneo, Adversus haereses, IV, 31

ex patris dei semine, id est spiritu

del semen de Dios Padre, esto es, del Espíritu

Tertuliano, De carne Christi, 18.2

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El primer ejemplo será el de la creencia de algunos pueblos del Pacífico y australianos en una paternidad espiritual. El tema es tan bien conocido por los antropólogos que será suficiente citar de un reciente artículo del Dr. M. F. Ashley Montagu,1 que observa que "prácticamente en todas partes en Australia… el coito es asociado con la concepción, pero no como una causa de la concepción o del nacimiento2 La creencia es más bien que un espíritu-niño ha entrado en ella… esta es la doctrina oficial de la concepción espiritual que aparece ampliamente en su pensamiento… el coito sirve para preparar a la mujer para la entrada del espíritu-niño". Además, con referencia a los datos de Róheim, el profesor Montagu observa que "parece probable que hasta que el nativo es iniciado en la interpretación social de la naturaleza de las cosas está bajo la impresión de que el coito está íntimamente conectado con el nacimiento; sin embargo, cuando ha sido iniciado en las enseñanzas tradicionales descubre que su anterior conocimiento elemental había sido incompleto, y gradualmente traslada el énfasis desde una creencia en la reproducción material a una en favor de la reproducción espiritual". En estas citas, nótense las palabras "asociada con... pero no como una causa", "doctrina oficial", y "enseñanzas tradicionales". (. . . . . .)
La doctrina del Pacífico de la concepción espiritual es cualquier cosa excepto un fenómeno aislado. Por ejemplo, se declara explícitamente en la literatura budista canónica que son necesarias tres cosas para la concepción: la unión del padre y la madre, el período de la madre, y la presencia del Gandharva:3 el Eros divino y solar. El Gandharva corresponde aquí a la Naturaleza divina que Filón llama "la más alta, mayor y verdadera causa" de la generación, mientras que los padres son meramente causas concomitantes;4 y a la "Naturaleza siempre productiva"5 de Platón y al "Padre" de san Pablo, ex quo omnis paternitas in coelis et terra nominatur.6 Sería difícil distinguir estas formulaciones de la de los aborígenes australianos, con su "doctrina oficial" iniciatoria, en la que la relación sexual es asociada con la concepción, pero no como su causa. Sería igualmente difícil distinguir la australiana de la doctrina de Aristóteles de que "El hombre y el Sol7 generan al hombre",8 o de la designación de Dante del Sol, una luz preñada, como "el padre de cada vida mortal", cuyos rayos resplandecientes permiten a cada uno decir: Subsisto.9 Estas formulaciones, a su vez, corresponden a las del Śatapatha Brāhmaṇa, donde es en cuanto que son "besados", es decir, insuflados, por el Sol por lo que cada uno de los hijos de los hombres puede decir "yo soy" (asmi), o, en las palabras del Comentador, "adquiere un sí mismo".10 Nuevamente, la distinción australiana de la causa primera de la concepción de la mediata tiene un estrecho paralelo en la Jaiminīya Upaniṣad Brāhmaṇa: "Cuando el padre [humano] le emite así como semilla dentro de la matriz, es realmente el Sol el que le emite como semilla dentro de la matriz… de ahí nace, después de esa semilla, ese Soplo."11 Uno no puede, verdaderamente, distinguir el "que pone la semilla en las plantas, en las vacas, en las yeguas, y en las mujeres"12 del "Sol" de Dante, o del "espíritu de la fertilidad" de los "primitivos".
Con mayor detalle, "No digáis, «del semen», sino, «de lo que está vivo» [en este]";13 es decir, "El que, presente en [tiṣṭhan = instans] el semen, a quien el semen no conoce… cuyo cuerpo [vehículo] es el semen…, el Inmortal";14 "es ese Sí mismo presciente-espiritual [prajñātman, el Sol]15 el que agarra y erige la carne".16 Esto, o en otras palabras, que "la luz es el poder progenitivo",17 son doctrinas cristianas familiares. "Presente en el semen", por ejemplo, tiene su equivalente en santo Tomás de Aquino: "El poder del alma, que está en el semen por el Espíritu encerrado en él, da forma al cuerpo",18 y así "el poder de la generación pertenece a Dios"19 y en las palabras de Schiller, Es ist der Geist der sich den Körper schafft.20
Similarmente, San Buenaventura escribió: Generatio non potest fieri in materia generabili et corruptibili secundum rationes seminales nisi beneficio luminis corporum supercaelestium, quae elongatur a generatione et corruptione, scilicet a sole, lune et stellis;21 y, Jalālu'd Dīn Rūmi: "Cuando llega el tiempo de que el embrión reciba el espíritu vital, en ese momento el Sol se convierte en su ayudante. Este embrión es puesto en movimiento por el Sol, porque el Sol rápidamente lo dota de espíritu. De las otras estrellas este embrión recibió sólo una impresión, hasta que el Sol brilló sobre él. ¿Por qué vía llegó a estar conectado en el útero con el bello Sol? Por la oculta vía que se aleja de nuestra percepción sensible".22
Sería posible citar aún más materiales de otras fuentes, por ejemplo, de los indios americanos, en cuyas mitologías, "virgen" es expresado por "no tocado por el Sol". Pero se ha dicho suficiente para mostrar que hay, o que ha habido, un acuerdo más o menos general de que Spiritus est qui vivificat, caro non prodest quicquam;23 e incluso hoy hay muchos que pueden tomar seriamente el mandato: "No llaméis padre vuestro (a nadie) en la tierra: porque uno sólo es vuestro Padre, que está en el cielo".24 Es difícil ver de qué modo estas distinciones de paternidad social de la espiritual difieren esencialmente de la "doctrina oficial" de los australianos aborígenes.


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Del artículo de Ananda K. Coomaraswamy "La paternidad espiritual" y "El complejo de marioneta", incluido en el libro Am I my Brother's Keeper?, traducido al español con el título de este mismo artículo.
















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NOTAS

Las notas son del propio Coomaraswamy, excepto el texto en color, que he añadido yo.
1 Montagu, M. F. Ashley, " Nescience, Science and Psycho-Analysis," Psychiatry (1941) 4.45-60. Se encontrarán referencias a la literatura en este artículo.
Incluido en el libro del mismo autor: Coming into being among the Australian Aborigines.
Sobre este mismo punto, el lector español puede consultar los capítulos 21, 22 y 23 del libro de Montagu, Hombre, sexo y sociedad.
 
2 Las cursivas aquí están en el original. Las de las dos citas siguientes son mías.
3 Majjhima Nikāya 1.265-266. Gandharvas y Apsarases son los gobernantes con respecto a la progenie o falta de progenie. Pañcaviṁśa Brāhmaṇa IX.3.1.
4 Filón Judío, Quis rerum divinarum heres 115:
τὴν δ’ ἀνωτάτω καὶ πρεσβυτάτην καὶ ὡς ἀληθῶς αἰτίαν τὴν φύσιν
Y la naturaleza como la más alta y más importante y verdadera causa.

5 Platón, Leyes 773e:
ὡς χρὴ τῆς ἀειγενοῦς φύσεως ἀντέχεσθαι τῷ παῖδας
Coomaraswamy está citando en la traducción de Georges Burges:
"to ever-producing nature"
6 Efesios 3.15:
del cual es nombrada toda paternidad en los cielos y en la tierra. 
7 En todos estos contextos en los que "Sol" ha sido escrito con mayúscula la referencia es, por supuesto, al "Sol interior" como diferenciado del "sol exterior, el cual recibe su poder y lustre del interior" (Jacob Boehme, Signatura rerum XI.75), al "Sol de los ángeles" como diferenciado del "sol sensible" (Dante, Paradiso X.53-54; cf. Convito III.12,50-60). Este "Sol del sol" (Filón Judío, De specialis legibus 1.279; cf. De cherubim 97), Apolo como diferenciado de Helios (Platón, Leyes 898d, Plutarco, Moralia, 393d, 400c,d) no es "el sol al que todos los hombres ven", sino "el Sol al que no todos los hombres conocen con la mente" (Atharva Veda X.8.14), "cuyo cuerpo es el sol" (Bṛhadāraṇyaka Upaniṣad 111.7.9). La distinción tradicional de los soles inteligible del sensible, invisible del visible es esencial para la comprensión adecuada de las "mitologías solares" y de los "cultos solares".
8 Aristoteles, Física II.2:
ἄνθρωπος γὰρ ἄνθρωπον γεννᾷ καὶ ἥλιος
9 Dante, Paradiso XXII.116 y XXIX.15.
O gloriose stelle, o lume pregno / di gran virtù...
Dante no se refiere al Sol, como da a entender Coomaraswamy, sino a las estrellas, invocando a la constelación de Géminis, en cuyo signo nació.
 
10 Śatapatha Brāhmaṇa VII.3.2.12. Véase " Sunkiss", Coomaraswamy, Ananda K., JAOS (1940) 60.46-67; y " Primitive Mentality," Quarterly Journal of the Mythological Society (1940) 31.69-91. Al Beso del Sol corresponde "la caricia de Zeus por su soplo" (Esquilo, Las Suplicantes, 344-345, versión de P.W. Smyth).
11 Jaiminīya Upaniṣad Brāhmaṇa III.10.4. Cf. Pañcaviṁśa Brāhmaṇa XVI.14.5.
12 Ṛg Veda Saṁhitā VII.102.2. Uno apenas necesita decir, o de buscar demostrar, que los simbolismos solares cristiano y pagano son homólogos. Una ilustración puede ser citada, sin embargo, en el Hymnus Matutinus de San Ambrosio:
Verusque sol, illabere / Sol verdadero, penetra 
Micans nitore perpeti; / con brillante esplendor perpetuo; 
Jubarque Sancti Spiritus / y la luz del Espíritu santo
Infunde nostris sensibus / infunde en nuestros sentidos.
lo cual es un equivalente casi literal de la Gāyatrī védica, Ṛg Veda Saṁhitā III.62.10.
Las referencias a la Luz solar y al "Sol de justicia" en la literatura cristiana de los primeros siglos son muy numerosas. Por ejemplo, después de citar este texto: para que se sepa que hay que adelantarse al sol para darte gracias y dirigirse a ti al despuntar la luz (Sabiduría, 16.28, en la traducción de Cantera-Iglesias), Orígenes añadía: Cualquier persona reconoce sin la menor duda que debemos orar mirando al oriente, expresión simbólica del alma que mira al levante de la luz verdadera (Sobre la oración 4.2)
He aquí otro ejemplo, de san Juan Crisóstomo:
Considera lo que significa ver al Sol bajar del cielo y recorrer la tierra. Si esto no puede suceder con la luz visible sin que todos aquellos que la miran se asombren, piensa en el significado que tiene que el Sol de justicia irradie en nosotros sus rayos e ilumine nuestras almas (Homilía de Navidad, PG 49, 351 A)
El lector puede hallar otros ejemplos en la entrada Semen de luz y semen de corrupción. Para una exposición detallada: Hugo Rahner, El misterio cristiano del Sol y la Luna, en Mitos griegos en interpretación cristiana.
Tertuliano declara, por si alguien no se había dado cuenta, que el Sol del que se habla en 1 Corintios 15.41 era Cristo: Alia solis gloria, id est, Christi (De resurrectione carnis, 52), lo cual demuestra que su opinión de que Cristo había sido un hombre real era igual de mítica y gratuita, a no ser que pensara que el Sol había sido crucificado realmente. Mil años más tarde santo Tomás seguía repitiendo el mismo sofisma:
potest intelligi per solem Christus (Super I ad Corinthios, Cap. 15, lec. 6).
Como el mismo Comaraswami reconoce aquí, el simbolismo solar cristiano y el pagano eran idénticos. Jesús se identifica a sí mismo con la Luz del mundo, es decir, con el Sol. Por supuesto, esta Luz era ficticia, ya que, según los cristianos, era una luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver (1Ti 6.16), es decir, nadie vió nunca a Jesús. En efecto, la Luz que nunca vió el también ficticio Pablo, que sobrepasaba el resplandor del sol, más sin ver a nadie (He 26.13; 9.7. ¿En qué tumba gnóstica (= útero) había dejado su recién estrenado cuerpo incorruptible?), revirtiendo el Yo soy la Luz (Jn 8.12; 9.5; 12.46), dice de sí misma Yo soy Jesús (He 9.5; 26.15), es decir, Yo soy un mito.
 

13 Bṛhadāraṇyaka Upaniṣad 111.9.28.
14 Idem III.7.23.
Así como nosotros no podemos distinguir a simple vista la caseína que está en la leche, el hombre de la antigüedad no podía distinguir el ficticio espíritu que estaba en el semen del semen mismo, por lo que espíritu y semen se identificaban. Por esto el espíritu era visto como un líquido que se derrama (Is 32.12; 44.3, Ro 5.5, Ti 3.6) o que se bebe. El que bebía semen bebía el espíritu: todos hemos bebido de un mismo Espíritu (1Co 12.13). Puesto que estaba prohibido fornicar (Huid de la fornicación, 1Co 6.13.18), porque ello suponía encadenar el espíritu a la materia (femenina), es decir, "enterrar" (= poner debajo de tierra) o sembrar el semen y someterse a la esclavitud de la corrupción (Ro 8.21, Gál 6.8), la solución era beber el semen, el elixir de la vida, en su propia fuente, luego simbolizado por el agua o el vino. 
15 Esta equivalencia es explícita en Aitareya Āraṇyaka III.2.3, donde también Keith observa que ésta es "la doctrina más común en las Upaniṣads". El "Sol" en cuestión es el Sol de Ṛg Veda Saṁhitā I.115.1, "el Sí mismo Espiritual [ātman] de todo lo que es móvil o inmóvil".
16 Kauṣītaki Upaniṣad 111.3.
17 Taittirīya Saṁhitā VII.1.1.1, Śatapatha Brāhmaṇa VIII.7.1.16. Cf. Juan 1.4: "la vida era la luz". Desde el mismo punto de vista: Prima substantiarum est lux . . . Unumquodque quantum habet de luce tantum retinet esse divini, la primera de las sustancias es la luz... cuanto tiene cada cosa de luz, tanto ha de contener de divino (Witelo -atribuido, Liber de intelligentiis VI, VIII).
18 Summa Theologica III.32.1: virtus animae quae est in semine, per spiritum qui in semine concluditur, format corpus.
Esto es esencialmente la doctrina pitagórica: "el esperma es un efluvio del cerebro que contiene vapor caliente en él... el alma y la sensibilidad (proceden) del vapor (Diógenes Laercio VIII.28). Aquí ἀτμός (vapor) = πνεῦμα = espíritu, y etimológicamente en sáncrito, ātma.
19 Idem 1.45.5.
20 von Schiller, Johann C., Wallensteins Tod III.13.
La cita correcta es: Es ist der Geist der sich den Körper baut, que Gerardo de la Puente traduce "El espíritu es quien da forma al cuerpo" y Cansinos Assens "es el espíritu el que al cuerpo conforma". 
21 San Buenaventura, De reductione artium ad theologiam 21:
La generación no puede producirse en la materia generable y corruptible según las razones seminales sin el beneficio de la luz de los cuerpos supracelestes, que están alejados de la generación y la corrupción, es decir, del Sol, la Luna y las estrellas.A continuación de estas palabras, san Buenaventura identifica explícitamente a Cristo con el Sol: Per hunc etiam modum anima non potest opera viva facere, nisi suscipiat a sole, id est a Christo, gratuiti luminis beneficium: También de este modo el alma no puede producir obras vivas si no recibe del Sol, esto es, de Cristo, el beneficio de la luz gratuita.
cf. Filón Judío, Quis rerum divinarum heres 115: "¿No son los padres, por así decir, causas concomitantes solo, mientras que la Naturaleza [divina] es la más alta, mayor y verdadera causa del engendramiento de los hijos?" He añadido "divina" solo para recordar al lector que la "Naturaleza" de Filón no es el mundo visible y objetivo, sino ese aspecto del poder de Dios por el que crea, la αἰειγενής φύσις de Platón, la "Naturaleza eterna" que nosotros reconocemos en el engendramiento de los descendientes (Leyes 773e).
Resulta lo mismo decir que "el Soplo es el poder progenitivo", y también que "el hombre es propagado desde el Soplo" (Pañcaviṁśa Brāhmaṇa XVI 14.5), puesto que el Soplo (prāṇaḥ) es comúnmente identificado con el Sol, el principio pneumático con el luminoso.
De hecho, nacido del espíritu, πνεῦμα, e hijo de la luz (Jn 3.6,8 Ef 5.8, Te 5.5) significaban lo mismo, puesto que lo que nace de algo es hijo suyo. Por esta razón los gnósticos veían al Espíritu, contenido en el semen, como una Madre: la madre espiritual o Sofía, y por esto ellos podían unir los dos conceptos (Padre-Madre) en Dios, como están unidos Falo y semen, no porque imaginaran un Dios andrógino, como erróneamente han pensado algunos. Sofía (el semen) era por tanto una Madre falsa o extraviada (los gnósticos hablaban de su extravío o caída). Por esta misma razón, Tertuliano, a pesar de atacar a los gnósticos, llamaba al semen "matriz de Adán" y "matriz de todos" (matrice Adam..., matricem omnium, De anima, 10.6, 20.6)
La verdadera Madre era la Tierra, el Gran Útero, pero esta Tierra sería destruida (Sof 3.8, 2Pe 3 7-13) porque ellos contraponían el Espíritu a la carne, y el que es de la tierra, de la tierra es (Jn 3.31 = lo que ha nacido de la carne, carne es, Jn 3.8). Ellos no sembraran en la carne o tierra, sino en el Espíritu (Gál 5.16; 6.8) lo cual era, incluso desde el punto de vista simbólico, una horrible contradicción. Lo que demuestra que la encarnación, como afirmaban los gnósticos, nunca ocurrió (San Ireneo, Adversus haereses, 3/11.8), porque si el Señor es Espíritu (2Co 3.17) y ellos no sembraban en la carne, ¿qué ficticio sembrador sembró este Espíritu que vino del cielo en la carne, es decir, en la tierra?

22 Jalālu'd Dīn Rūmi, Mathnāwī 1.3775-3779.
23 Juan 6.63.
El Espíritu es el que vivifica, la carne no sirve para nada.
24 Mateo 23.9



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1 comentario:

Juliana Flechas dijo...

que interesante! gracias.

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